Muere a los 96 años Dolores Huerta, líder histórica del movimiento por los derechos civiles de los latinos y los trabadores migrantes en EE.UU.

Primer plano de Dolores Huerta, con una chaqueta morada y unos pendientes dorados, en el estreno de "American Pachuco: The Legend Of Luis Valdez" en Vidiots, Los Ángeles, California, Estados Unidos, el 22 de julio de 2026.  (Foto: Michael Tullberg/Getty Images)
Pie de foto, Dolores Huerta fundó en los 60 lo que hoy se conoce como la Unión de Trabajadores Campesinos (United Farm Workers, UFW).
    • Autor, Leire Ventas
    • Título del autor, Corresponsal en Los Ángeles de BBC News Mundo
  • Fecha de publicación
  • Tiempo de lectura: 6 min

Dolores Huerta, la líder histórica del movimiento por los derechos civiles de los latinos en Estados Unidos, murió a los 96 años.

Así informó su familia este miércoles a través de las redes sociales.

"Nos entristece profundamente anunciar que nuestra querida madre, Dolores Huerta, ha fallecido hoy a la edad de 96 años", se lee en un mensaje compartido en Instagram.

"Como pueden imaginar, este es un momento increíblemente difícil para nosotros, y pedimos que se respete nuestra privacidad mientras superamos esta enorme pérdida", prosigue el texto.

"Sabemos que muchos de ustedes en todo el mundo comparten nuestro duelo, y seguiremos adelante para rendir homenaje y celebrar su increíble vida y legado".

El portavoz de la familia, Erik Olvera, le confirmó al diario Los Angeles Times que la causa de la muerte fue un cáncer.

Progresista y feminista, Huerta cofundó en la década de los 60 el que es hoy el mayor sindicato de trabajadores agrícolas del país, la Unión de Trabajadores Campesinos (United Farm Workers, UFW, por su sigla en inglés).

La lanzó junto a otro ícono del movimiento de los derechos civiles, el fallecido César Chávez, a quien Huerta había acusado recientemente de haberla violado.

Lo hizo en marzo, en reacción a una investigación de The New York Times que apuntaba a que Chávez habría manipulado y abusado de mujeres jóvenes y menores del entorno del movimiento que lideró desde los años 60 hasta su muerte en 1993.

Huerta mantuvo su agenda ocupada prácticamente hasta el final de su vida, participando en protestas y dando charlas en ciudades de todo el país sobre raza, pobreza, derechos de los trabajadores inmigrantes, la comunidad LGBTQ+ y derechos de las mujeres.

En 2003, creó junto a sus tres hijas la Fundación Dolores Huerta con sede en el Valle Central de California, un lugar emblemático para la lucha de los trabajadores agrícolas de EE.UU.

La activista estadounidense y cofundadora de los Trabajadores Agrícolas Unidos de América (UFW), Dolores Huerta, habla en el escenario durante una manifestación de la UFW en California, en 1975 o 1976. Ella lleva un poncho con el logo de la UFW. (Foto de Cathy Murphy/Getty Images)

La determinación de Huerta consolidó su lugar en la historia como una de las líderes sindicales más influyentes del país, icono de los derechos civiles y activista feminista.

El eslogan que le acompañó toda su vida, "Sí, se puede", refleja la creencia que mantuvo a lo largo de su vida en que la capacidad de la gente de generar cambios.

Su trabajo a lo largo de las décadas le valió numerosos reconocimientos, incluida la Medalla Presidencial de la Libertad, el mayor honor civil del país.

Cuando el entonces presidente Barack Obama le entregó el premio en 2012, elogió a Huerta como una líder tenaz y bromeó diciendo que había tomado su eslogan para su campaña de 2008.

Décadas de activismo

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Nacida el 10 de abril de 1930 en Dawson, una comunidad minera y agrícola de Nuevo México, Huerta creció en Stockton, California, donde su madre administraba un hotel y restaurante.

Con conciencia social desde joven, comenzó su labor en la Community Service Organization (CSO), donde luchó contra la segregación, la brutalidad policial y promovió el registro de votantes.

En 1962 cofundó la National Farm Workers Association (NFWA), precursora de la Unión de Trabajadores Campesinos (United Farm Workers, UFW), junto a César Chávez y Gilbert Padilla.

Con ellos participó en la histórica huelga de la uva en Delano (1965) y lideró campañas de boicot que lograron mejoras laborales para trabajadores agrícolas.

Al frente del sindicato, Huerta impulsó leyes que permitieron exámenes de conducir en español, la eliminación del Programa Bracero y promovió derechos para familias de bajos ingresos.

Nada más conocerse la noticia, UFW publicó en X un mensaje honrando el legado de su fundadora.

"La Unión de Trabajadores Campesinos lamenta el fallecimiento de y celebra la vida de Dolores Huerta", reza el texto.

"El mayor tributo posible a su vida es que su trabajo organizativo continúe", prosigue. "Nuestro mayor monumento a su memoria es que el sindicato que ayudó a fundar siga creciendo. Sabemos que allí donde los trabajadores agrícolas se unan para organizarse, podremos contar con su presencia".

El mensaje acaba con "¡Que viva Dolores Huerta!".

Dolores Huerta animando a la multitud de estudiantes y profesores en el campus de Pasadena City College el 2 de mayo de 2002. (Foto de Keith Birmingham/MediaNews Group/Pasadena Star-News vía Getty Images)

El gobernador de California, Gavin Newsom, y su pareja, Jennifer Siebel, elogiaron la figura de Huerta, describiéndola como "la mejor entre todos nosotros" y reconociendo que abrió el camino para generaciones.

El estado ordenó que las banderas ondeen a media asta en su honor.

Por su parte, el demócrata por California Josh Harder, quien representa en la Cámara de Representantes al Valle de San Joaquín, la describió como "una gigante".

También quiso honrar su memoria la alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass.

"Hoy, hemos perdido a un ícono. Dolores Huerta fue una mujer extraordinaria, una líder valiente que luchó por los derechos civiles y promovió el movimiento laboral durante décadas", escribió Bass.

"Dolores inspiró a muchos de nosotros a implicarnos en el activismo. La admiré desde muy joven, y fue un honor y un privilegio increíble no solo conocerla y tratarla, sino también poder llamarla amiga. Me inspiró en momentos difíciles y me enseñó a nunca rendirme. Me apoyó en cada campaña y desafío que enfrenté", agregó Bass, quien se disputa la alcaldía de la ciudad californiana con la demócrata socialista Nithya Raman.

"Su trabajo con los trabajadores agrícolas cambió nuestro estado y nuestra nación", prosigue el texto. Pero "no se detuvo allí. Dolores llevó la lucha a todos los ámbitos donde a las personas se les negaba la voz".

También quisieron destacar su legado funcionarios y figuras públicas de otras partes del país.

"Dolores Huerta pasó toda su vida luchando por los demás. Su impacto en Arizona, en la comunidad latina y en todo nuestro país es inmensurable. Le debemos mucho a su valentía y a su liderazgo. Su legado vivirá por generaciones", destacó así la fiscal general de Kris Arizona, Mayes.

Las acusaciones contra César Chávez

"Mi silencio acaba aquí", arrancaba diciendo el comunicado que Huerta publicó en marzo de este año después de que The New York Times sacara a la luz un reportaje señalando a Chávez de presuntos abusos contra menores.

En su indagación, el diario recopiló las acusaciones de varias mujeres, ya adultas, que callaron los abusos que sufrieron de niñas durante décadas, por vergüenza, pero también por miedo a alzar la voz contra una figura emblemática para la comunidad latina.

"Tengo casi 96 años y durante los últimos 60 he guardado un secreto porque creí que exponiendo la verdad dañaría al movimiento de los campesinos por el que he luchado toda mi vida", reconoció, con esa misma lógica, la propia Huerta.

"Ya había experimentado abuso y violencia sexual antes, y me convencí a mí misma de que estos eran incidentes que debía soportar sola y en secreto", explicó la sindicalista, quien aseguró que se quedó embarazada tras dos encuentros sexuales forzados con Chávez.

Los líderes de United Farm Workers, Dolores Huerta y Cesar Chavez, muestran fotos de las condiciones que los trabajadores agrícolas enfrentan en los campamentos laborales del Valle de San Joaquín durante una conferencia de prensa afuera del Tribunal de Distrito de EE. UU. en Fresno, California, el 21 de noviembre de 1989. (Richard Darby/Fresno Bee archivo/Tribune News Service vía Getty Images)
Pie de foto, Dolores Huerta dijo que guardó el presunto abuso de César Chávez en secreto durante tantos años por temor a que perjudicara al movimiento que ambos crearon.

"Elegí mantener mis embarazos en secreto y, después de que los niños nacieron, arreglé para que fueran criados por otras familias que pudieran darles vidas estables".

Las alegaciones provocaron la indignación entre ciudadanos, líderes comunitarios y funcionarios electos, y un llamado a realizar un escrutinio más a fondo de una figura tras la cual se han bautizado calles y parques a lo largo de EE.UU. e incluso un feriado conmemorativo.

"Ahora entiendo que soy una sobreviviente, de la violencia, del abuso sexual, de hombres dominantes que me vieron a mí y a otras mujeres como propiedades u objetos que podían controlar", dijo Huerta.