"Estamos frente a problemas como el crecimiento de la IA para los cuales ni la derecha, ni la izquierda, ni el centro tienen soluciones"

Fuente de la imagen, Oswaldo Ruiz
Alma Guillermoprieto confiesa que América Latina la sorprende "todos los días", pese a llevar casi medio siglo escribiendo sobre la región.
Y eso, explica la reconocida periodista mexicana, va más allá de hechos como el terremoto que la despertó unos días atrás en Colombia, donde vive desde hace años.
"Somos una región absolutamente impredecible, tanto para lo trágico como para lo maravilloso", reflexiona Guillermoprieto durante una entrevista con BBC Mundo en la antesala del Hay Festival de Querétaro, donde participará.
Prueba de esa imprevisibilidad latina, así como de la pasión de Guillermoprieto por entender y contar lo que pasa en estas tierras, es su más reciente libro: Esta improbable tierra prometida. Historias de América Latina en este siglo.
Son crónicas suyas en publicaciones como las revistas estadounidenses The New Yorker y The New York Review of Books, desde distintos rincones de la región y sobre temas varios, ya sea la violencia narco, el declive de democracias o la adoración de los mexicanos por los tamales.
Guillermoprieto admite que esta, su tercera colección de textos, refleja desesperanza por la situación de América Latina, con historias crueles que ha sentido obligación de contar pese a que nunca imaginaba dedicarse a ello cuando entró al periodismo cubriendo la revolución sandinista de Nicaragua en 1978.
Pero hoy, a sus 77 años, tiene una larga lista de distinciones por esa labor y, tanto en el libro como en esta conversación telefónica editada por razones de extensión y claridad, destaca actitudes como el ánimo o la creatividad espontánea de la gente de la región.

Fuente de la imagen, Getty Images
¿Es esta actitud una virtud de los latinoamericanos, o un reflejo naíf?
Más allá de los juicios, de si es virtud o no, es absolutamente inherente a nuestro modo de ser.
No sé si eso viene de sobrevivir a una conquista padecida a un nivel monstruoso desde el norte hasta el sur del hemisferio. Pero nos define la capacidad de disfrutar de la vida y de inventar cuentos.
El otro día me contaban uno de la gente que estaba escombrando en Venezuela por su temblor. De repente, no sé qué locura les dio que se estaban riendo todos de un chiste idiota que había hecho uno de los rescatadores. Así somos.
Quizás también se deba a sobrevivir cada día en la región más violenta del mundo, la más desigual, esa idea de disfrutar el presente porque no sabemos qué va a pasar...
Sí, yo rescataría lo de desigual. Lo de violento no es inherente a nosotros.
El narcotráfico ha traído una epidemia de violencia justo en el momento en que América Latina estaba por consolidar sus instituciones: había salido de una ola de dictaduras espantosas y entra la guerra contra las drogas, que nos trae esta violencia sin fin.
Es realmente una tragedia de este hemisferio y, cada vez más, del mundo entero.
De hecho, un tema recurrente en el libro es el daño que ha generado en la región el narcotráfico, la guerra a las drogas impulsada por Estados Unidos y un crimen organizado que jaquea cada vez más a los países. ¿Es un callejón sin salida?
Yo me lo pregunto todos los días. En este momento no se me ocurre cómo parar ya una dinámica que penetra las instituciones de México, Brasil, Colombia, Ecuador ahora: se va desplazando como una especie de virus y, una vez que está institucionalizado, ¿tenemos salida? No lo sé.
Muchos en la región ven como solución a los problemas de criminalidad las políticas de Bukele en El Salvador y las estrategias de mano dura. ¿Qué piensas?
No sé quién dijo que si uno repite la misma política, actitud o acción una y otra vez, y obtiene siempre el mismo resultado que no es el que se quiere, eso es síntoma de locura.
Curar la violencia con más violencia: en América Latina llevamos por lo menos desde 1960, desde Cuba y la mitología de la guerrilla, el foquismo, la contraguerrilla, los paramilitares y las guerras contra las drogas, y todas esas políticas no han generado más que más violencia y devastación.

Fuente de la imagen, Anadolu via Getty Images
Bukele mete un porcentaje de la población joven y masculina a las cárceles, y efectivamente reina la paz. Pero eso no puede ser duradero. La injusticia de los encarcelados injustamente no puede ser duradera. La energía y el presupuesto que se lleva mantener a un país en estado de represión no permite que se consoliden realmente la prosperidad y la viabilidad económica.
El gobierno de Trump ha llevado a su expresión más literal ese concepto de guerra a las drogas en el continente, con la muerte de más de 200 personas en bombardeos de EE.UU. a barcos que, asegura sin dar pruebas, transportaban drogas en el Caribe y el Pacífico. ¿Cómo será recordado este momento?
Espero que con su nombre correcto, que es el de ejecuciones extrajudiciales. No son bombardeos, son asesinatos. Son muertes de personas sin saber ni siquiera sus nombres, mucho menos las acusaciones legales, mucho menos el derecho de defenderse.
Poco importa si algunas o todas esas lanchas llevaban efectivamente drogas o no. La justicia es la justicia. Y violar la estructura de la justicia es también un crimen.
¿Que tengan algún efecto en el narcotráfico o en la demanda de drogas de la población en todo el mundo, incluyendo principalmente a EE.UU.? Por supuesto que no.
En América Latina ha surgido una nueva derecha alineada con Trump que defiende estas políticas y que gana cada vez más poder. ¿Ves esto como un fenómeno duradero?
Gana cada vez más votos, más presidencias, más poder. Pero muy independientemente de que los electores siempre votan a la derecha y después a la izquierda, porque ninguno de los dos dio la solución necesaria, creo que la gente tiene necesidad de paz.
Creo que los bandazos tan extremos que están dando los electores en todo el mundo, no solo en América Latina, y este surgimiento de la derecha, se deben a un agotamiento de todos los modelos económicos con que hemos jugado en los últimos 200 años.
El capitalismo está agotado, no da soluciones capaces de hacer crecer la igualdad y la tranquilidad en el mundo. Los experimentos del socialismo existente, qué horror. El fascismo fue otra manifestación de esta desesperación por saber cómo convivir y tener una prosperidad e igualdad mínimas.
Todos esos fracasos llevan a estos bandazos políticos. Y sin embargo no tenemos una manera de concebir el mundo que nos permita seguir adelante. Eso es lo que creo que está haciendo mucha falta.
Luego de la invasión de EE.UU. a Venezuela para llevarse al presidente Maduro, escribiste en El País que "podemos leer portales de noticias y buscar en internet durante horas, y seguir sin entender lo que sucedió el 3 de enero". ¿Mantienes esa incertidumbre?
Sí. Han pasado todos estos meses y me sigo preguntando quién es Delcy Rodríguez y su hermano Jorge. ¿Cómo fueron esas conversaciones entre ellos y Marco Rubio? Y sigo preguntándome qué va a pasar en un país donde realmente gobierna un representante de la potencia demencial en este momento, de EE.UU.

Fuente de la imagen, Getty Images
Yo quisiera haber estado presente y escuchar qué pasó para que Delcy Rodríguez dijera: bueno, está bien, ¿entonces los helicópteros van a llegar a qué hora?
Y ahí está Maduro en esta versión inverosímil de la justicia, que es posible que no se pueda ni siquiera llevar a juicio. Es lo más surrealista que ha ocurrido.
Por eso no puedo dejar de escribir. Porque cada vez que sucede algo así digo, a ver, ¿cómo entiendo esto?
También escribiste que ese 3 de enero acabó con la seguridad de los presidentes de América de gobernar con libertad. ¿A qué te referías?
A lo que sucedió también en Irán. O sea, mientras esté en el poder Donald Trump, en cualquier momento, si él decide que por alguna razón le cayó mal o le habló feo o no quiso seguir con su política, puede mandar los helicópteros a la medianoche a acabar con el ayatolá o con el presidente que se le ocurra.
Eso es una sombra permanente sobre cualquier mandatario de un país pequeño, digamos, en este momento. Es asombroso pensar en eso. ¿Qué garantía tiene un presidente o una presidenta de libertad de ejercicio de su función?
¿Trump supone algo nuevo en la relación de Washington con América Latina? ¿O es apenas una vuelta al pasado, como sugerías al recordar la Enmienda Platt con la que EE.UU. impuso sus condiciones a Cuba en 1901, incluida la posibilidad de intervenir militarmente en la isla?
La diferencia es que esa era la posibilidad siempre pendiente. Ahora es la realidad.
En los tiempos de la guerra por la independencia de Cuba y Puerto Rico en que EE.UU. interviene y acaba quedándose con el protectorado de Cuba, se supone que los presidentes que hubo eran más sensatos. No gobernaban a través de impulsos, sino de una idea de que América Latina era inferior y por lo tanto había que controlarla.
La presidencia actual actúa a través de impulsos, entonces eso lo hace particularmente peligroso, inquietante. Pero todo esto que estamos hablando es lo que menos me interesa de América Latina. Es decir, la política de EE.UU. y de los gobernantes de América Latina. Trato de no hacer caso de esas cosas.
El artículo de Venezuela era urgente. Pero trato más bien de enfocarme en las personas que están paraditas, me imagino a las 12 de la noche, en Caracas, viendo el cielo porque escucharon un ruido extraño y es como si estuvieran viendo la película de Apocalipsis ahora, se acercan los helicópteros, chaca, chaca, chaca. ¿Qué piensan esas personas? ¿Y qué les va a pasar? Eso es lo que me interesa muchísimo.
A propósito, ¿intuyes algún desenlace para la crisis actual de Cuba?
Me parece que EE.UU. no tiene ningún interés, curiosamente, en entrar con tropa a liberar.
Hay un tratado, que creo que le importa muy poco a Trump, en el cual a partir de la crisis de los misiles EE.UU. se comprometió a no invadir Cuba.

Fuente de la imagen, Getty Images
Creo que el colapso de Cuba es tan triste, obvio e inevitable, que imagino que ellos piensan: ¿para qué gastar municiones en eso?
Al mismo tiempo, a lo largo de las historias que recoges en el libro, también se percibe cómo la izquierda en la región muchas veces ha defraudado en este siglo las expectativas que había creado en países como Venezuela, Bolivia, Nicaragua o incluso Colombia. ¿Dónde ha estado el mayor error?
Es lo que te digo, las ideologías están agotadas. De por sí las ideologías, las maneras de concebir el mundo que hemos tenido en América Latina, no sirven para enfrentar el presente. No sirven para enfrentar crisis a las que la izquierda ni siquiera les pone atención, como la del medio ambiente. La izquierda no sabe por dónde empezar a enfocar eso.
Estamos frente a problemas como el crecimiento de la inteligencia artificial para los cuales ni la derecha, ni la izquierda, ni el centro tienen soluciones, porque no es parte de su imaginación del mundo.
Entonces, ¿si la izquierda ha fracasado? Sí, han fracasado todos los esquemas. Y esa sensación de orfandad que nos aflige tanto en América Latina es consecuencia de eso.
Es una sensación de orfandad porque no hay una sensación de que haya soluciones a la vista, ni caminos que tomar.
¿Incluyes en este juicio al gobierno mexicano de Claudia Sheinbaum?
México siempre es un poco aparte. No he escrito sobre México en bastante tiempo, ni concretamente sobre la presidencia de Claudia Sheinbaum. Incluso no vivo en México desde hace muchos años.
Pero me parece que una presidenta de un país donde el narcotráfico se ha institucionalizado en los procesos electorales quizás más que en ningún otro, y al mismo tiempo está asediado por el gobierno de EE.UU. y un presidente que dice a cada rato, déjame invadirte, déjame mandar nada más unas poquitas tropas, tiene márgenes de acción muy estrechos.
Me parece que la presidenta Sheinbaum, con juego de cintura como en el fútbol, ha estado tratando de esquivar a Trump. Pero, ¿qué tanto éxito puede tener en eso? No lo sé.
Hay un lugar especial en el libro para tu reportaje sobre los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos en 2014 en México. ¿Qué significó esa historia para ti?
En general, esta colección es para mí la culminación de 45 años de cubrir y reportear en toda América Latina. Estoy muy consciente de que no voy a volver a reportear así, porque he hecho un oficio para jóvenes y duré demasiado.
En ese sentido, Ayotzinapa creo que es un poco el último reportaje que voy a hacer a pie. Todos los reportajes en este libro son reportajes a pie, en el terreno, con la gente mirando hacia el helicóptero que se acerca.

Fuente de la imagen, AFP via Getty Images
En la historia de América Latina, Ayotzinapa es el emblema de un fenómeno en el que llevamos más de un millón de muertos, que es exactamente la guerra contra las drogas, los conflictos del narcotráfico, y la guerra del narcotráfico empoderado ahora en contra de la ciudadanía.
Cuarenta y tres muchachos desaparecidos de la manera más brutal un poco a la vista de todo el pueblo de Iguala, policías y militares involucrados: es como todos los horrores que ha padecido América Latina en el narcotráfico, reconcentrados en un solo punto contra muchachos de 20, 21, 22 años. El más jovencito tenía 17.
Mi texto de Ayotzinapa es en gran medida sobre los padres de 43 muchachos, campesinos, pobres, en una región aislada de México, que a nadie le importan y siguen luchando por averiguar qué pasó con sus hijos desaparecidos.
Eso para mí es lo más conmovedor y motivador: el seguir poniéndole atención a ellos.
En el prólogo escribes que te hubiera gustado cubrir más otras historias en América Latina, pero sentiste necesidad de registrar "el triunfo de la violencia como forma política de expresión y el declive de la democracia como aspiración en este siglo XXI". ¿Hay algún cambio positivo que percibas en la región?
Estadísticamente hay una gran cantidad de cambios positivos en el acceso a la salud, a la educación, la mejoría de los sistemas de transporte a lo largo del hemisferio, menos en EE.UU., donde todo eso está colapsando.
Ha habido un enorme cambio en las actitudes machistas de los hombres. Te diría que algo esperanzador y positivo ha sido el movimiento de las mujeres, la transformación de las luchas sociales que en tantos casos están lideradas por las mujeres.
Yo digo que le debemos mucho a las telenovelas en este tema.
¿Por qué?
Porque las telenovelas han empezado a representar a hombres y mujeres diferentes. Las mujeres tienen mucha más libertad de acción y mucho más poder, se representan de una manera mucho más positiva: las mujeres no lloran; facturan, entre otras cosas.
Y los hombres también se presentan de una manera más responsable.
En el pueblo pequeño donde pasé años de mi vida, los sábados había que manejar con cuidado y los domingos más, porque los borrachos se quedaban dormidos a media calle y uno nunca sabía cuándo se iba a encontrar a uno.
Los hombres abandonaban a sus hijos, amenazaban y golpeaban a sus mujeres. Y decían, como me dijo un mariachi: ella lo extraña si yo no lo hago. Esas actitudes no se ven más que excepcionalmente hoy día en América Latina.
Escribí sobre el gran cantante y compositor Juan Gabriel, que fue el primero que escribía canciones rancheras donde no hablaban de matar a la mujer, ni de emborracharse por odio a la mujer.
Eso es un cambio extraordinario en América Latina que da esperanza.
Tus libros muestran que la región es una fuente inagotable de historias asombrosas. ¿Hay alguna historia que hayas buscado y aún no pudiste contar?
Todas. Una editorial aquí en Colombia sacó un librito muy bonito recientemente que se llama Fiestas y recorre todas las fiestas, principalmente las de la belleza. Esa es una historia que siempre me ha quedado pendiente, por ejemplo. Como Ayotzinapa, que es una historia inconclusa.

Fuente de la imagen, Editorial Debate
O como uno de los últimos cuentos en esta colección, sobre unos muchachos encarcelados que profesan la fe a la Santa Muerte, un fenómeno religioso de América Latina. Esa historia encarna para mí un poco ese título de Esta improbable tierra prometida, esa fe y desesperanza simultáneas que llevan a inventarse una deidad que se llama la Santa Muerte.
Quisiera yo tener la oportunidad quizás de ahondar más en ese misterio, el misterio de la fe en América Latina. Siempre le quedan a uno tareas pendientes.
¿Cómo ves el periodismo latinoamericano hoy?
Muchísimo mejor que el periodismo que yo me encontré cuando comencé como reportera, sin duda.
Hay grandes reporteros y sobre todo grandes reporteras. Los medios independientes han permitido ese florecimiento. No soy muy enamorada de los medios sociales, internet, blogs y podcasts. Pero es indiscutible que ahí ha habido un florecimiento maravilloso de la reportería.
¿Qué falta? Dinero, porque los reporteros están a una gran altura y los textos que producen son de una calidad literaria altísima.
En México, por ejemplo, pienso en Marcela Turati. En Centroamérica, en los hermanos Oscar y Carlos Martínez. En Brasil hay un sinnúmero de grandes reporteras, como Eliane Brum. También hay empresarios. En Colombia está Juanita León con La Silla Vacía, que ha sido un fenómeno de crear periodismo en línea.
Eso también es esperanzador para mí, a pesar de que el periodismo corre peligro de extinción. Pero yo creo que nosotros siempre vamos a hacer falta, porque sin reportería puntual, exacta, cotidiana del mundo, no hay cómo gobernar el mundo, ni tomar decisiones, ni enterarse de dónde uno está parado. Entonces yo sí pienso que siempre vamos a estar.
De hecho, dedicas tu libro entre otros a los reporteros del futuro, "porque a pesar de las dificultades y los peligros sin fin, este es un oficio irresistible, y porque todos saben que, aunque no nos quieran, hacemos falta". ¿Qué le dices a una o un joven que piense en dedicar su vida al periodismo?
Les diría que es un oficio muy difícil, que económicamente siempre van a pasar tribulaciones y frustraciones, porque no es un oficio para hacerse rico.
Pero es el oficio más maravilloso del mundo, porque es como regalarse uno, a uno mismo, el mundo entero. Y porque hacemos falta.
Les diría: ¡Dale pues, adelante!
- Descarga la nueva app del BBC World Service. Elige BBC News Mundo y recibe alertas de noticias, documentales y análisis, todo en un solo lugar. Importante: la nueva aplicación no está disponible en Reino Unido ni Estados Unidos.
- También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, Facebook, X y en nuestro canal de WhatsApp.
- Y no olvides suscribirte aquí a nuestro newsletter para recibir cada viernes una selección especial de nuestro mejor contenido.








